Porciúncula: Una tradición con un sabor especial 2026

Y llegó una nueva Porciúncula, esa fecha en la que la fe y la tradición se dan la mano… ¡y en la que todo tuno, que se respete, recuerda a los antiguos sopistas! Porque si algo hemos heredado de aquellos estudiantes, además del espíritu aventurero y la picardía, es de mantener viva las buenas tradiciones. Este año la Porciúncula traía un ingrediente adicional que la haría aún más especial. Y es que, una vez terminado las actividades habituales de esta celebración, nuestra hermandad sería testigo de un acontecimiento muy especial: el nacimiento de un nuevo integrante de nuestra tuna.

Para quienes no estén familiarizados con esta festividad, la tradición se remonta a San Francisco de Asís, quien, según la tradición franciscana, obtuvo del papa Honorio III la concesión de una indulgencia plenaria vinculada a la pequeña iglesia de Santa María de los Ángeles, conocida como la Porciúncula. Esta consiste en que “todo el que contrito y confesado, entrara en la Iglesia de la Porciúncula el 02 de agosto ganará gratuitamente una indulgencia plenaria”.

Como ya se está haciendo tradición, para esta jornada tuvimos el apoyo de numerosas tunas hermanas. Nos acompañaron la Tuna de Medicina Veterinaria de la UNMSM, la Tuna de la Universidad Nacional Federico Villarreal, la Tuna de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Tuna de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), la Tuna de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta), la Tuna de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), la Tuna de la Universidad Tecnológica del Perú, la Tuna de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la Tuna de Ingeniería de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, la Tuna de Contabilidad de la Universidad de San Martín de Porres y la Tuna de la Universidad Nacional de Tumbes.

Todo comenzó desde temprano en el Convento de los Descalzos, tras finalizar la misa, nos tocó el momento de ponerle música a la jornada. Nuestra Tuna se encargó de alegrar al público con sus canciones, contagiando el ambiente de entusiasmo y buen humor. Entre melodías, palmas y sonrisas, los asistentes disfrutaron de la presencia de los tunos, demostrando una vez más que la música trae felicidad y unión.

Una vez concluida nuestra labor, nos tocó recibir nuestro merecido puchero y tomarnos nuestra tradicional foto del evento. Si bien las actividades de la porciúncula ya estaban culminando, recién estaba por comenzar la ceremonia de bautizo.

Para tal cometido, se le entregó a los pardillos varios pliegos de papel y se les encargó la confección de sus respectivos capirotes y túnicas, prendas que debían de llevar sobre sus trajes. Luego, a modo de vejamen, cada pardillo recibió por los tunos diversos mensajes escritos con plumón, relacionados con las vivencias, ocurrencias y características que habían distinguido a cada pardillo durante su camino en la tuna. Así, entre bromas, recuerdos y alguna que otra sonrisa nerviosa, los pardillos quedaron debidamente ataviados para continuar con la jornada.

Con sus flamantes indumentarias de papel, nuestros aprendices emprendieron un pequeño pasacalle rumbo a la plazuela situada frente al Convento de los Descalzos. Durante el recorrido, los pardillos tuvieron la oportunidad de interpretar sus mejores temas, poniendo a prueba sus habilidades musicales y animando el trayecto con el espíritu alegre que caracteriza a nuestra tradición.

Al llegar a la plazuela, la jornada incorporó una nueva prueba: una serie de actividades físicas destinadas a demostrar que nuestros aprendices se encontraban en buena forma. ¡Por supuesto que sí! En la Tuna nos preocupamos por la salud integral de nuestros integrantes: buena voz, buen oído, resistencia para los pasacalles y energía suficiente para afrontar una jornada completa de hermandad. Todo sea por el bienestar de nuestros futuros tunos… aunque alguno quizá se preguntara si había venido a una ceremonia de bautizo o a una evaluación para ingresar a la selección olímpica.

Llegó entonces el momento más esperado. Nuestro presidente dio inicio a la ceremonia protocolar de bautizo a tuno, un acto significativo que marca una nueva etapa en la vida de quien, tras recorrer el camino de formación como pardillo, pasa a integrarse plenamente a nuestra hermandad. El llamado fue para quien hasta entonces era conocido como el pardillo Cosmo. Frente a la Tuna, llegó el momento de escoger a su padrino y pronunciar los juramentos que lo vincularían formalmente con nuestra Tuna, sus principios y su tradición. 

Concluido el protocolo, la alegría se hizo presente entre los tunos. La jornada había cumplido su propósito y nuestra hermandad celebraba la incorporación de un nuevo integrante: ¡había nacido el Tuno Cosmo! A partir de ese momento, ya no sería solamente el pardillo que acompañaba a la Tuna, sino un hermano más, llamado a contribuir con su música, su compromiso y su presencia a la historia de nuestra institución.

Tuno Tortuguita

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